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Paola y Ohyane nos cuentan su experiencia de prácticas

Son las once de la mañana de un miércoles de diciembre en Madrid. En el número 26 de la calle Santa Engracia, en Chamberí, las puertas de La Naya continúan cerradas. Sin embargo, el interior de este local de ambientación mediterránea en pleno centro de la capital es puro bullicio, actividad y movimiento. Se mueven platos, se centran mesas. Llegan los proveedores, el equipo se completa...

Un día aquí en La Naya, la verdad, es interesante y completo. Se hacen muchas cosas, siempre aprendemos algo nuevo. Lo primero que hacemos al llegar es la Mise en Place -organización de la jornada-. Preparamos las cubiteras con hielo, cortamos naranja y limón para las bebidas... Cuando está todo listo, montamos la terraza. A la una empiezan a venir los clientes, por lo que ahí empezamos con bebida y aperitivo, introduciendo ya la carta y las recomendaciones de vino. Ese primer servicio dura hasta las cinco. Después, descansamos y volvemos a entrar a las ocho”. Quien habla es Oyhane Valencia, alumna de la última promoción de graduados del programa Learning for Life de Diageo Iberia en Madrid. Durante los meses de noviembre y diciembre, la rutina que describe ha sido su realidad. Terminada su formación en las instalaciones de la Cámara de Comercio, está a punto de terminar sus primeras prácticas. Con el nuevo año, llega para ella un nuevo reto: la inserción laboral.

Ese mismo objetivo, conseguir empleo, fue lo que trajo a su compañera Paola Arias hasta aquí. “Hice el curso porque quería trabajar. Mi compañera de piso lo había hecho, fue ella quien me informó. Me animé, porque vi que incluso antes de acabar, a ella nunca le faltó trabajo. Eso me despertó la ilusión de querer prepararme y seguir aprendiendo día a día. Yo tenía cinco años de experiencia en cafeterías y bares pero no sabía muchas de las cosas que me enseñaron en la Cámara”, comenta.

Al otro lado de la barra, junto a la ventana, Fernando Senante ultima desde el ordenador algunos detalles de la jornada. El propietario del local está concentrado en sus labores, pero no duda en unirse a la conversación. Está muy contento con sus nuevos fichajes. Sus palabras no dejan lugar a duda. “La formación recibida por Ohyane y Paola es excelente. Estamos encantados con la labor que han tenido en la Cámara de Comercio con ellas. La delicadeza con la que trabajan, cómo son con los clientes...”

Y así, entre servicios y comandas, va pasando el período de prácticas de cada participante del programa Learning for Life. Un mes después de nuestro encuentro en La Naya, Ohyane trabaja como camarera en una cafetería de Madrid. Paola baraja también algunas ofertas. Ambas han terminado esta etapa de su formación con un balance muy positivo. El nuevo año trazará los caminos que les toque recorrer tras el punto de inflexión que ha marcado Learning for Life en sus vidas. ¡Mucha suerte, chicas!