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El bartender: mucho más que un simple anfitrión

Como bartenders, la satisfacción que sentimos al realizar la bebida perfecta es algo que puede tomarse demasiado en serio.

Además de realizar una combinación selecta de sabores, aroma, temperatura, textura, color, garnish y cristalería, la máxima satisfacción debe venir de nuestro cliente, y no sólo por su apreciación del cóctel que preparamos para él, sino en general por su experiencia en nuestro bar.

Dicho esto, me gustaría compartir la idea de "el tercer lugar", que ha sido mi guía filosófica personal tras bambalinas. Por siglos, "el tercer lugar" se ha materializado como un ajeno salón bohemio, un salón en el salvaje oeste, antro, shisha bar y tienda de café. Es ligeramente diferente en cada comunidad y cambia a lo largo de la historia, pero en cada sociedad, por grande o pequeña que sea, existe.

Tanto a nivel individual, como en comunidad, aparecen separados la casa como "primer lugar" y el lugar de trabajo "segundo lugar". Complementarse es una función necesaria de la sociedad, un espacio de comunicación, conocer personas, hablar y compartir ideas.

"El tercer lugar" es donde la gente se reúne para participar de rituales sociales y, como bartenders, jugamos un rol importante para facilitar este espacio y las interacciones que tienen lugar dentro de él. Mi punto es que debemos reconocer nuestro rol como bartenders en nuestro propio bar.

Nuestros clientes van a bares de cocteles por diferentes razones, pero siempre hay un motivo central: van para sentirse bienvenidos, van por algo nuevo, van a conocer gente nueva y a compartir ideas. Un bartender debe darse cuenta de que es esencial para la experiencia de los clientes y, en consecuencia, tiene un rol importante en cómo se desarrolla esa experiencia en comunidad.

Personalmente, me gusta pensar que los bares por donde pasó la vida el reconocido escritor Hemingway (donde bebió, socializó, conoció gente nueva y encontró inspiración) tuvieron mucho que ver en su éxito literario.

No basta con servir bebidas. Necesitamos seguir aprendiendo y explorando nuevos sabores, combinaciones, técnicas y lucir lo mejor posible. Pero esto es sólo el 1% de nuestro trabajo. Más allá de los aspectos técnicos de ser bartender, debes estar preparado para actuar y poner toda tu energía, tus modales y tu sonrisa en el servicio.

Tenemos que estar lo suficientemente orgullosos de lo que hacemos como para alentar a nuestros clientes a comportarse bien (ser amables, sonreír, hablar y ser lo suficientemente humildes como para darse cuenta de que somos profesionales; ése es nuestro objetivo, hacer que nuestros clientes tengan una noche especial). Debemos seguir creciendo y evolucionando, pero siempre manteniendo la esencia de nuestra identidad.

Un bartender debe trabajar duro, perfeccionar sus bebidas, moverse con fluidez y estar pendiente de los clientes. Cuando trabajamos a conciencia, inspiramos a nuestros clientes y ellos nos inspiran a nosotros. Ahí es cuando ir al trabajo se convierte en un placer para nosotros.